Joaquín Macipe, artista y cronista comprometido

EncontrARTE. Desde Ariño, donde tiene su casa y su taller, desarrolla su vida personal y profesional como escultor, pintor, dibujante, profesor e incluso músico

Sin presiones, poco a poco y disfrutando. Así se está tomando el proceso que ha iniciado, esta vez, en torno a la pintura. Joaquín Macipe (Ariño, 1975) está inmerso en una serie de más de una treintena de cuadros de formato grande y en óleo en blanco y negro. «Llevo un par de años y me quedará para cinco o seis», calcula. «No tengo ninguna prisa, lo que me interesa de verdad del arte es el camino, todo el proceso creativo», añade. En procesos a largo plazo es difícil vaticinar el final. Va cambiando a la par que el propio artista y su forma de pintar y entender el proyecto.

Para Macipe el confinamiento ha sido muy intenso en su trabajo de docente. «El tiempo se lo dediqué a los alumnos y es que no se pueden exigir unos horarios porque cada casa es un mundo. Lo que me quedaba era para mis hijos», añade. Como el tiempo para crear no ha existido ahora en el reposo estival lo ha tomado con ganas pendiente de lo que pueda pasar a partir de septiembre en un sector como el de la Educación donde, de momento, sólo tienen incertidumbre. «No sé si se ha reconocido la valía del profesorado en esta pandemia. Se ha trabajado y luchado mucho, se ha cambiado el sistema en 24 horas y quizá el resultado es un poco agridulce… ingrato», reflexiona. Imparte clase desde hace 15 años en el IES Damián Forment de Alcorisa a chicos y chicas de 12 a 17 años. «Son fantásticos, en esta edad tienen cosas muy buenas y no llevo bien que se les demonice ahora. Porque uno no lleve la mascarilla, no es justo generalizar», defiende.

«Pintar es como respirar»

Esta plaza en el instituto es lo que le trajo a Ariño porque, aunque siempre ha hecho gala de su pueblo -como su hermano, el cineasta Javier Macipe– nació en Zaragoza. Estudió Bellas Artes en Valencia y en cuanto logró su puesto en Alcorisa, se arregló la casa de los abuelos y se instaló en su pueblo, el mismo en el que le picó el gusanillo artístico. «Mi abuelo materno pintaba y a mi padre también le gustaba. Era amigo de Manuel Blesa y siempre he estado rodeado de pinceles», cuenta Joaquín, que siempre se recuerda a sí mismo dibujando. Es casi como un mecanismo de concentración hacer «dibujitos» en cualquier momento en el que cae entre sus manos papel y boli. «Para mí, era una fantasía vivir de continuo en Ariño y lo tuve clarísimo», asegura.

«A veces creo que cometemos el error de transmitir que vivir en el pueblo es un esfuerzo y no es así, simplemente se trata de asumir de que hay más modelos de vida aparte del de la ciudad», reflexiona y añade: «Yo he encontrado más oportunidades laborales aquí que las que hubiera tenido en la ciudad».

Toma el testigo en EncontrARTE de Roberto Morote, diseñador y también defensor de la vida en el medio rural. Joaquín tiene un amplio currículo de exposiciones y de certámenes en el territorio. Cada quince días, en La COMARCA se encarga de ilustrar La Tira. «¿Esto en una ciudad? Complicado», opina. A través de estas crónicas dibujadas retrata la actualidad y nunca deja a nadie indiferente. En una de las últimas, el protagonista era un profesor en la playa ahogado en sus pensamientos de la incertidumbre del inicio de curso. Esta crítica ha dado la vuelta a las redes sociales.

Es inquieto y vive y contribuye con su entorno participando en las iniciativas que se proponen, tanto desde su faceta artística como desde la docente removiendo inquietudes entre su alumnado. Conocido es su trabajo de dibujante pero también el de escultor, una disciplina a la que ha dedicado unos cuantos años. Es uno de los nombres ligados al alabastro desde hace tiempo con su participación en los Simposios de Albalate donde también se ha llevado sus reconocimientos. «Lo trabajé en la carrera con el escultor valenciano Vicente Ortí y aluciné», sonríe. Destaca la forma única que posee el alabastro de jugar con la luz y la humildad que se requiere al artista para enfrentarse a él «porque sabes no lo vas a doblegar». Y es que no es sencillo porque además, es rencoroso. «Un mal golpe te puede salir al tiempo», apunta. «Me encanta y toneladas, no, pero cientos de kilos igual sí tengo esperando», ríe.

Aparcó la escultura por la pintura en la última Bienal de Arte de Crivillén de la Comarca de Andorra Sierra de Arcos cuando presentó un cuadro en blanco y negro. «Me gustó y decidí seguir y comencé la serie que llevo ahora entre manos», señala. Al contrario que la escultura que requiere de sesiones largas de trabajo en el taller, la pintura permite pequeños disfrutes diarios. «Pintar es esencial para mí, es como respirar», concluye.

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Los rincones de la Puebla de Híjar, inspiración de los artistas del pincel

La Puebla de Híjar se ha convertido este sábado en toda una inspiración para los artistas. Se ha celebrado la cuarta edición del Concurso de Pintura Rápida con la participación de 18 personas. Organizado por la empresa Maprocosa y el Ayuntamiento poblano, ofrece después la posibilidad a los artistas de vender sus obras ya que se exponen durante las fiestas para que todos los vecinos las puedan ver de cerca.

Los artistas han comenzado a las 9.00 y tenían cinco horas, hasta las 14.00 para terminar su obra en el lugar que ellos escogieran. Después ha tenido lugar una comida y al finalizar, la entrega de premios.

Han participado artistas de todo el país y también de la zona. El primer premio se ha entregado a José María Moreno Tortajada de Zaragoza, quien ha retratado la zona del arco de San Roque. En segundo lugar ha quedado José Antonio Campos Martín de Valencia; y el tercero, Joaquín Macipe Costa de Ariño.

En cuanto a los jóvenes, los tres premios se han quedado en la zona. La primera es Carlota Blanco Deza de Urrea; la segunda Laura Rodríguez Alcañiz de La Puebla; y el tercero, Álex Dudea Calvo de La Puebla.

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El centro de la Memoria Minera de Ariño relanza su patrimonio

El turismo se ha convertido en una de las principales bazas de Ariño para hacer frente al final del carbón y la destrucción de empleo que conlleva. La buena marcha del balneario -que cerró la temporada en diciembre superando las 26.000 pernoctaciones en 2019-, de la subsede de Dinópolis, Valcaria, y del cada vez más visitado Centro de Interpretación de Arte Rupestre del Río Martín han posicionado a la localidad como un enclave de relevancia dentro del sector turístico de la provincia.

A estos atractivos se está sumando en los últimos años el centro para la Memoria Minera, un espacio que muestra el patrimonio industrial de la localidad. Está ubicado en el antiguo economato de Samca y es, precisamente, propiedad de la empresa minera, aunque son los voluntarios de la asociación Pozo Corral Negro -formada por mineros prejubilados y jubilados- quienes trabajan allí de forma voluntaria. En el espacio se pueden ver materiales de trabajo, del propio economato y de la antigua escuela. «Hay muchos materiales antiguos como el pico, el hacha, los pocos medios de seguridad que había entonces… que hemos ido recopilando conforme se han ido cerrando los tajos», explica el presidente de la asociación, Pedro Alcaine. Además, en lo que eran los almacenes, hay una sala de proyecciones ambientada en una galería.

En el último año, coincidiendo con el centenario de la actividad minera de la empresa Samca y también con el cierre de las minas, se ha habilitado una galería a escala real en la que se han instalado equipos de ventilación, de seguridad y de comunicación recuperados de los tajos cerrados así como el transportador y la máquina ‘Peca’, que extrae el carbón. «Está muy bien porque parece que entras en una mina real. Hasta cuenta con los cuadros metálicos que se han aprovechado de las últimas explotaciones», apunta el alcalde de Ariño, Joaquín Noé, que resalta que uno de los atractivos de este centro es que la visita guiada la realizan los propios voluntarios «que conocen el trabajo al dedillo y enriquecen las visitas con anécdotas y experiencias reales». «Merece muchísimo la pena y todo el que entra se queda muy sorprendido», añade Noé. También este año se ha estrenado un mural en la propia fachada del economato elaborado por el artista local Joaquín Macipe.

Para visitar este centro, se pueden concertar visitas guiadas en cualquier horario. Es lo que hace el balneario de Ariño cuando tiene grupos de turistas interesados en conocer el patrimonio industrial de la localidad. Además, también las visitas guiadas del pueblo, que se organizan desde el Centro de Arte Rupestre, incluyen este espacio. «Un grupo de cuatro personas se turna para enseñarlo. Las visitas duran mucho porque la gente no para de preguntar», explica Alcaine, que añade que también es muy interesante para los vecinos de la zona. «Una de las cosas que más atención merece son los libros de nóminas de 1942 y 1944. Los visitantes de la zona buscan a sus abuelos, a sus tíos… Para ver cuánto ganaban en aquéllos tiempos, si firmaban con el dedo o no… Es muy curioso», concluye.

(periódico «La Comarca», 22/02/2020)

Dos dulzaineros ponen la cara a los nuevos gigantes de Alcorisa

Wences y Zuquerero son los nombres de los dos nuevos gigantes que se han incorporado a la comparsa de Alcorisa. Ayer, en el marco de IV Encuentro de Gigantes que acogió el municipio como antesala a sus fiestas patronales, fueron bautizados en un emotivo acto en el que se rindió homenaje a los dos alcorisanos que han inspirado a estos nuevos personajes: Wenceslao Bellés, que todavía desfila con el grupo de dulzaineros, y José Martín ‘el Zuquerero’, ya fallecido.

Los dos han sido responsables de mantener esta durante más de 50 años y, por ello, los miembros de la comparsa decidieron hace dos años devolverles su compromiso e implicación con uno de los mejores «regalos» que ellos pudieran esperar. Las figuras han sido obra de los artistas bajoaragoneses Joaquín Macipe Costa y Manolo Cirugeda y los trajes fueron confeccionados por la Asociación de Amas de Casa.

Las dos nuevas figuras tuvieron dos padrinos de excepción: Agustina de Aragón y el general José Palafox, gigantes de la comparsa de Zaragoza, que fueron invitados al encuentro. Además de los zaragozanos, acudieron a la cita las comparsas de Alcora (Castellón), Belchite y La Almunia de Doña Godina. Decenas de alcorisanos no quisieron perderse la ceremonia bautismal y acudieron a la plaza de las Escuelas antes de las siete de la tarde. Los Dulzaineros de Alcorisa tocaron para Wences y Zuquerero, lo que quedará en el recuerdo de todos los vecinos como «su primer baile». La cita concluyó con un pasacalles por el casco histórico de Alcorisa en el que participaron todas las comparsas.

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El poeta de Ariño Salvador Peguero edita su segundo libro, «Miradas y sensaciones»

Amor, desamor, preguntas sin respuesta, respuestas que nadie ha pedido, deseos frustados, largas esperas y soledad, a veces buscada y siempre encontrada. Son los temas que se recrean en Miradas y sensaciones, segundo poemario publicado por Salvador Peguero, que fue presentado la pasada semana en el Ayuntamiento de Ariño, localidad del autor. 

Se trata del segundo libro de Peguero, tras Tempus Vitae, y el tercero de la serie sobre poesía que edita el Centro de Estudios Locales de Andorra (Celan), después de Las cuatro estaciones y un soneto a modo de prólogo (2007), de Albino Cañada, y Voces en el silencio (2015) de Mariano Martínez Luque. 

El libro está formado por 29 poemas escritos en Ariño, localidad natal de Peguero, entre 2012 y 2017, la mayor parte de ellos de verso libre, e ilustrados por el artista Joaquín Macipe.

Al contrario que Tempus Vitae, cuyo planteamiento era mucho más general y heterodoxo, Miradas y sensaciones se estructura en torno a un hilo conductor que tiene que ver con “el concepto de ella teórico, que a veces es ella, la amada, pero otras veces no”, según el autor.

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Letra, voz e ilustraciones para el ‘Tempus Vitae’ del poeta Salvador Peguero

Todo empezó como un proyecto pequeño, casi casero, que fue creciendo hasta convertirse en algo que ninguno de sus particpantes esperaba.

Todo empezó como un proyecto pequeño, casi casero, que fue creciendo hasta convertirse en algo que ninguno de sus particpantes esperaba. El poemario de Salvador Peguero, convertido en exposición, se puede ver en la sala Patio de la Casa de la Cultura de Andorra hasta el 26 de septiembre, después de recorrer buena parte de los pueblos de la provincia.

La idea surgió hace casi un año, cuando Peguero pensó en publicar un libro de poemas con algunos de los versos escritos durante los tres años anteriores. «De entre 92 hice una selección de 28 y lo llamé Cuatro veces siete», recuerda. Su idea era autoeditar unos cuantos ejemplares para regalarlos a familiares y amigos como recuerdo.

Pero pronto su idea modesta fue creciendo. «Un amigo que había musicado algunos poemas míos quiso estar en el trabajo». Así, los 28 se convirtieron en 30 y un cedé en el que el grupo Entre Carencias interpretan algunos de ellos.

Para hacer un poco más especial la obra, Peguero pidió a algunos amigos que hicieran una ilustración cada uno. Así, Noemí Calvo, Joaquín Macipe, José María y María Peguero entraron también en el proyecto. «Nos pareció una idea muy buena y somos todos muy allegados a Salva», explica José María Peguero. No solo aceptaron encantados, sino que subieron la apuesta. «Les entusiasmó tanto el proyecto que quisieron ilustrar todos los poemas», asegura Salvador.

Cada ilustrador realizó entre 6 y ocho dibujos, a veces elegidos por azar y otras por sus preferencias personales. «El único que exigí fue el del minero», indica Joaquín Macipe. Como vecino de Ariño, conoce la vida de los mineros y sus protestas contra los cierres. «Desde fuera impresiona su unidad. Intentas coger su mirada dura del que para ocho horas al día jugándose la vida», señala.

De la fuerza dramática de esta ilustración se pasa a los trazos naif, los collages, la fotografía… Técnicas y estilos varían a cada página o, también a cada paso. Solo el formato cuadrado unifica a todas las obras, que saltaron del cuadernillo a la pared en una nueva ampliación del proyecto.

Tan entusiasmados estaban todos con la idea, que pensaron que merecía una exposición en la que se pudieran ver las ilustraciones originales. «Se nos ocurrió en las reuniones que hacíamos para coordinar el libro», rememora Salvador Peguero. Su primera ubicación sería Ariño, donde se presentó el libro el pasado mes de abril.

Pero todavía quedaba un detalle más. Les pareció que los versos, además de oidos, debían ser escuchados. Ya quedaba poco para la inauguración, así que hubo que echar mano de familiares, amigos, antiguos alumnos… para que participasen prestando por un rato sus cuerdas vocales. Para que se escuchen mejor, otro amigo de Salvador pensó en realizar códigos QR para que los visitantes pudieran elegir los pasajes y oirlos a través de su móvil.

En total, 21 personas han participado en esta idea, que tuvo tanto éxito en Ariño que ha estado recorriendo la comarca, hasta llegar a Andorra. y a la que todavía le quedan algunas localidades por visitar, como Alacón. «Tengo una gran satisfacción, porque estoy disfrutando plenamente y son una gente maravillosa y encantadora», subraya Salvador Peguero.

Ariño, protagonista

Visto más de cerca, la exposición (y el libro) cuenta con 30 poemas de temática muy variada. «He buscado que hubiera de todo: de tema amoroso, personales, con un toque erótico….». Sin embargo, lo que predomina es la localidad de Ariño como hilo conductor. Salvador Peguero estuvo muchos años viviendo en Barcelona, pero se jubiló en este municipio turolense. Muchos de los poemas destilan el «paisaje y paisanaje» del pueblo que «lleva muy enraizado», según reconoce Macipe. Por ejemplo, en uno de ellos recuerda su vida de niño en Ariño y la herrería de su abuelo.

Si los temas son variados, también sus influencias, que van de clásicos como Jorge Manrique, quien le enganchó a la poesía en su juventud, a contemporáneos como Ángel Guinda, el hispano-uruguayo Fernando Aínsa.

Las ilustraciones se basan en cada poema, buscando su esencia, algo que según su autor, está conseguido. «Se sorprendía de que los hubiéramos interpretado como el los había pensado», recuerda Macipe. Cada ilustrador mantuvo su estilo o experimentó con otros menos utilizados para dar mayor variedad a la obra y reflejar su sentido.

Ahora, libro digital

No solo la exposición está siendo un éxito, sino que el libro también ha tenido una gran recepción. Del puñado de ejemplares, hubo que pasar a los 400, 75 de ellos artesanales para colaboradores, amigos y familiares. «La venta va bastante bien, quedan unos 60 o 70», indica.

Sin embargo, no se plantea una reedición. «Los hemos vendido a precio de coste, porque no tenemos intención de sacar dinero». El problema es que así alguien se podría quedar sin un ejemplar, para lo que ya tienen una solución: cuando se acaben los ejemplares, lo subirán a internet para que esté a disposición de todo el mundo, aunque sea a través de una pantalla de ordenador. Una nueva vida para un proyecto que ha evolucionado mil veces.

(Noticia «Diario de Teruel» 08/09/2015)

Grupo ARTABASTRO ARAGÓN

EL GRUPO ARTABASTRO ARAGÓN SE PRESENTA EN EL CENTRO DE ARTE CONTEMPORÁNEO DE CRIVILLÉN.

Cinco escultores aragoneses, enamorados de esta piedra tan nuestra, eligen el Centro de Arte Contemporáneo de Crivillén para acoger su primera exposición y darse a conocer.

El grupo “Artabastro Aragón” nació en el seno del IX Simposio de Escultura en Alabastro que se celebró en 2013 en Albalate del Arzobispo. Allí se conocieron y decidieron dar un paso más y unirse con el objetivo de devolver al alabastro el lugar en el mundo del arte que ocupó en otros tiempos. Esa idea que comenzó a fraguarse en Albalate hace más de un año, hoy toma forma en Crivillén donde el 15 de noviembre, a las 19:00 horas, se inaugurará la primera exposición del grupo y se presentará como tal.

Con esta iniciativa pretenden que esta piedra vuelva con dignidad al mundo del arte, sin olvidar la importancia que puede tener su utilización en otros usos como pueden ser la arquitectura y la decoración. El artista actual, tan intelectual y conceptual, tan celoso de su condición de no artesano, recela de un material utilizado recurrentemente en objetos banales y vacíos pero el alabastro se merece todos los esfuerzos que se puedan hacer por él pues al final devuelve con creces lo invertido. Y más cuando es una piedra tan nuestra, tan de Aragón.

Pedro Anía, José Antonio Barrios, Manuel Cirugeda, Fermín Marcen y Joaquín Macipe son los componentes de este grupo. Todos ellos aragoneses y salvo Cirugeda, con una trayectoria más corta, pero ya con algunos premios en su haber, tienen un amplío curriculum artístico con innumerables exposiciones individuales y colectivas así como multitud de premios y reconocimientos. Pedro Anía nació en Calatorao, es biznieto, nieto e hijo de canteros. En 1992 montó su propio taller y desde entonces su actividad creativa ha sido incesante, siendo uno de los artistas más galardonados de Aragón. Barrios empezó tarde, tenía ya casi 40 años cuando decidió dejar su trabajo y dedicarse únicamente a la escultura. Ha expuesto en Japón, Estados Unidos, Irlanda o París, pero sigue manteniendo su taller en el barrio de las Delicias en Zaragoza. Marcen es el que más tiempo lleva trabajando con el alabastro, lo conoce bien y son sus vetas las que marcan las pautas de su trabajo. Cirugeda y Macipe son la representación turolense en este grupo. Macipe, une a su faceta de artista polifacético –músico, escultor, dibujante- el papel de catalizador del grupo y su ilusión ha sido fundamental para llevar a cabo esta exposición.

En la exposición podrán verse 63 esculturas en alabastro, convirtiéndose con casi toda seguridad en la exposición exclusivamente de alabastro mas importante que se haya presentado nunca, por número y calidad de las piezas expuestas.

Podrá visitarse desde el 15 de noviembre al 14 de diciembre los fines de semana y festivos en horario de 17:00 a 19:00 horas.

Leer reseña en la revista del CELA

Joaquín Macipe : «Admiro a un ladrón que me robó una escultura»

(Joaquín Carbonell, entrevista a Joaquín Macipe)

-¿Cuánto tiempo hay detrás de una exposición de este calibre?

–Un año. La última la expuse en Alcorisa, y si quieres hacer algo cuidado tienes que dedicarle al menos un año. Son 17 piezas pequeñas y 10 obras gráficas.

-Usted trabaja con alabastro: no todos los escultores se atreven con él.

–No, porque es muy delicado, muy frágil. Por otra parte es tan atractivo, con esas vetas tan luminosas, que se corre el peligro de que la belleza del material oculte tu propia obra. Hay que tener cierto valor para enfrentarse a él. Pero vale la pena, entre otras cosas porque es una piedra autóctona aragonesa, casi toda procedente del Bajo Aragón, desde Fuentes a Albalate.

–Vas a afrontar un proyecto y te dices: ¿Y ahora qué?

–Es cierto, es lo primero que te preguntas: ¿qué quiero hacer? Mira, he titulado esta exposición como Irreflexiones, porque he pretendido apelar sobre todo a cierta actitud intuitiva…

–¿Y eso?

–Porque me parece que el arte se ha intelectualizado mucho, se buscan obras con una carga conceptual excesiva. Dejar salir las emociones puras es muy interesante; un poco echar a trabajar al hemisferio de la intuición y no tanto al de la reflexión.

–Lo hacían los surrealistas, aquellos Dalí, Bretón, Buñuel…

–Así es; una obra cercana a la escritura espontánea. Me parece que vale la pena…

–¿Y qué suele salir de ahí?

–La mayoría de la gente lo recibe bien. Lo único que sabemos que no funciona es cuando quieres tener éxito a la fuerza, cuando quieres estar a la moda. Eso lleva al fracaso personal y casi siempre al comercial, porque el arte no se puede domesticar. No sabemos cuáles son los resortes que consiguen emocionar a la gente…

–En la escultura, lo que te planteas no tiene nada que ver con el dibujo, con el cuadro.

–Nada que ver. La escultura tiene muchos problemas, sin embargo es la disciplina con la que más disfruto. Pero el proceso es muy complicado, porque de pronto te aparece un problema con el material o una forma: hay que girar la obra, verla con otra luz, hay que cuidar que no se rompa…

–Usted aspira a que sus obras estén en las casas.

–Por supuesto, por eso trabajo en formatos pequeños. Saber que alguien ha ahorrado porque quiere comprar una obra tuya, es lo máximo. Bueno, lo máximo fue cuando me robaron una pieza: el ladrón amaba mi obra hasta el extremo de entrar a robar.

(leer la noticia en «El periodico de Aragón» 22/05/2013)

Joaquín_Macipe

Juan Antonio López Bello entrevista a Joaquín Macipe

(publicada en BALCEI, Julio de 2007)

Joaquín Macipe, profesor del IES de Alcorisa y artista:

 “El creador siempre quiere compartir su obra y espera el calor y el afecto de quien la contempla”.

Joaquín_Macipe

Joaquín Macipe es Profesor del Plástica del IES “Damián Forment”, de Alcorisa. Profesor, ¿por qué y para qué?

Soy profesor de Educación Plástica y Visual. Aquí, en Alcorisa, llevo dos años. Me gusta más esa terminología que profesor de Dibujos”. En realidad, me gustaría que la asignatura se llamase Educación para la Creatividad y ahí estoy con los chavales, luchando todos los días.

¿Es una lucha?

Es una lucha, pero una lucha muy bonita. Es un trabajo muy bonito.

Es una lucha en la que no hay vencedores ni vencidos, ¿no?

Claro, no es una lucha contra alguien, sino contra esa comodidad que se respira en la sociedad. Esa falta de creatividad, al fin y al cabo. Estamos en una sociedad que nos da las cosas muy hechas, de usar y tirar. Se puede comprar hecho, pero mejor, “hazlo tú”.

Y ese mensaje, ¿cala en los chavales?

Calan las cosas más de lo que pensamos. A mí me gusta creer que tenemos una responsabilidad en los centros educativos muy grande, porque aunque parece que no nos escuchan, nos escuchan muchísimo. Ves que pasan los años y que se acuerdan de ti, incluso para pedirte ayuda.

Alcorman

Tú eres un hombre joven que, además, me parece, tienes un espíritu joven. ¿Cómo vives el paso de los años?

Yo creo que los adultos no existen. Cuando yo era un joven un poco alocado pensaba que cuando fuera adulto me importarían otro tipo de cosas, “las importantes”, pero soy adulto y me siguen importando el mismo tipo de cosas que antes y también a la gente con que me relaciono.

Ese afán por comunicar y por mostrarte, por expresarte, ¿no te hace sentir desnudo en muchas ocasiones?

Cuando pintas, haces canciones, escultura, llega un momento en que sí, estás continuamente expuesto. Trabajas muchas veces de cara al público y, aunque en ocasiones el artista dice. “hago esto para mí”, creo que eso no es cierto. Yo nunca he guardado un dibujo para mí, siempre quiero compartirlo con alguien: el amigo, la novia, y esperar el calor y el afecto de quien lo ve. Ese egocentrismo que tenemos los artistas, de alguna forma es necesario. No puedo entender un cuadro que no lo vea la gente y me importa mucho lo que piensen. Por mucho que luego nos “disfracemos” y digamos que no nos importan las críticas, sí nos importan, y mucho. Sin embargo, esto también hay que saber controlarlo. Una cosa es el instinto que tienes, pero luego está la razón. Hay muchas veces que no haces lo que a ti te apetece. Esto es así y es imprescindible. Muchas veces los chavales hablan de libertad. Me dicen: “la libertad es importante”, y yo estoy totalmente de acuerdo, pero pienso que la libertad, como absoluto, no existe y la razón está en saber limitar tu propia libertad en el momento de decir: “yo renuncio a esta parcela de libertad en pos de esta otra”. Yo trabajo, tengo un horario para tener la libertad de estar viviendo en mi casa, y no en casa de mis padres. En ese sentido es cuando yo atiendo a la razón.

¿Cuándo nace el artista en ti?

Pienso que toda la vida. Mi padre guarda dibujos míos de cuando yo apenas sabía andar. Yo era muy mal deportista, como estudiante aprobaba porque mis padres me inculcaron esa responsabilidad, pero no era brillante y en lo único que sí he destacado ha sido dibujando, pintando y ese tipo de cosas.

Eres pintor, haces cómics, estás introducido en el mundo del audiovisual, tu familia también. Tu hermano, por ejemplo, acaba de estrenar un cortometraje en Ariño…

Sí. Ver un pueblo entero como Ariño volcado en un proyecto como ése es emocionante. Fue todo un acontecimiento. Yo fui con él y se lo propusimos a la Asociación “El Rolde”, de Ariño y en seguida dijeron que sí. El pueblo, encantado de colaborar, y todo el mundo daba lo que podía. Al estreno fueron 400 personas y estamos hablando de Ariño. La gente salió emocionada y eso a lo más que puede aspirar un artista.

La pintura, ¿es lo más?

No. La pintura es algo más. A mí me han dicho en muchas ocasiones: “Mira, Joaquín, céntrate, que quien mucho abarca poco aprieta”. Yo lo doy la vuelta y le digo que quien mucho aprieta poco abarca. Yo prefiero abarcar muchos campos. Pintar lo necesito, pero no es lo más.

¿Qué quiere decir “lo necesito”?

Es como una pulsión. Es difícil de explicar. Es casi como cuando dices: “Esta mañana no he desayunado”. Te falta algo. Cuando yo llevo un mes sin coger un pincel, lo noto. Piensas en ello, le das vueltas. Tengo ahora un cuadro en el caballete y por un montón de cosas llevo un tiempo sin coger los pinceles, pues todos, todos los días pienso: “Tengo que acabar este cuadro”, y lo voy terminando y los voy poniendo delante, y los miro, y me llaman. Les veo los fallos…Pintar es eso. La escultura, sin embargo, es otro mundo que me apasiona, es la creación más pura. Con la pintura, al fin y al cabo, estás simulando. Es una superficie plana en ka cual simulas otra realidad. La escultura es, en sí, algo tangible, algo que puedes tocar, que tiene una cualidad táctil de calor, de frío, de suavidad…Invade el espacio a su alrededor. La escultura me encanta, pero también la fotografía y el cómic. Pienso que el hecho en sí es la creación. Puedes hablar de jardinería o cerámica: el hecho es la creación. Ahora estoy con un guión para un cortometraje con los mismos actores que participaron en el corto de mi hermano y hemos hecho una cosa más íntima para rodar en interior.

Entonces, ¿puede decirse que la escultura es el arte más físico?

Sí. Una escultura en piedra puedes “acariciarla” y es algo muy físico. Podría decirse que tiene hasta un punto erótico.

Tú ya has trabajado para Alcorisa. Se te encargó el busto de Valero Lecha.

Yo estoy muy agradecido de que se me ofreciera ese trabajo. Para mí fue un reto. Había hecho algunas cosas grandes, pero era la primera vez que iba a tener una pieza de esa importancia en un sitio público. Puse como condición que toda la Corporación Municipal la viera en barro antes de fundirla y estuvieron todos de acuerdo. Daba gusto verlos a todos de acuerdo. Intenté imitar la forma de pintar de Valero Lecha en esta escultura, imitar sus trazos, sus ángulos. Él era muy duro pintando, a pesar de la viveza de los colores. Y además, tenía que parecerse. El día de la inauguración iban a estar sus hijos delante y para mí eso era una responsabilidad tremenda. Tenía como material gráfico 20 ó 30 fotos antiguas y de diferentes épocas. Te planteas con qué época te quedas, cómo pasas una foto en blanco y negro a volumen. Fue complejo. Antes de empezar con el barro ya llevaba un montón de papel utilizado.

Además del diploma oficial y otras cuestiones oficiales me mandaron una carta describiéndome la reacción de los hijos y me emocionó mucho. Para mí, que se tomen la molestia de mandarme esa carta, que se preocupen de saber quién soy y cómo localizarme para decirme que les había emocionado y darme las gracias, fue muy importante. Todo eso no se hace si no es auténtico.

Luego, ver la escultura en Alcorisa todos los días, al aire libre, es una satisfacción. Ves cómo va cambiando con la luz, con las épocas del año, cómo se oxida el metal…Ahora tiene un color más bonito que cuando la pusieron.

Hablando de maestros, ¿quién es tu maestro? Y por otra parte, ¿qué obra te hace temblar de emoción?

Viendo la Victoria de Samotracia en París y “Los esclavos”, de Miguel Ángel, me emocioné realmente. En cuanto a mi maestro, una persona a la que admiro es Vicente Ortín, que es un Profesor de la Facultad de Bellas Artes de Valencia. Es un hombre sordomudo con una capacidad de transmitir su pasión por lo que está haciendo admirable. Si tú no te crees lo que estás transmitiendo, no puedes hacerlo. Yo les digo a los chavales que el arte es la inutilidad sublimada. Muchas veces me preguntas los alumnos: “Esto, ¿para qué sirve?”. Realmente lo que me están preguntando es cómo se puede ganar dinero con esto. Yo les digo: “Esto no sirve para nada, pero es lo que nos diferencia de los animales: la creatividad”. Es algo inherente al Hombre.

¿Y Aragón?

Yo creo que en Aragón tenemos cierto complejo, nos sentimos como de segunda fila. Nos parece que lo bueno es Madrid, Barcelona…Aragón es de Primera División en muchas cosas y una de ellas es en arte. Tenemos pintores buenísimos, siempre los hemos tenido. Tenemos, por ejemplo, a Noemí Calvo, que es impresionante lo que hace esta chica. Creo que tenemos una forma diferente de ver las cosas y también en música. Hay una inquietud creativa desde siempre.

Háblanos de tu pintura. ¿Cómo es?

Yo tengo la suerte o la desgracia de no tener que vender mi pintura. Tengo un trabajo y, además, me gusta. Si tuviese que vender mi pintura, la cosa cambiaría. Ahora estoy pintando paisajes. El hecho de venir de Ariño a aquí todas las mañanas me hace pintar paisajes. En otra época pinté más abstracto, más oscuro. Van cambiando las cosas. A veces cuadros pequeñitos, luego más grandes. También he hecho mucho grabado que es otro mundo. Es una gozada.

¿Hay una intención didáctica en tu obra?

Siempre he tenido claro que quería hacer Bellas Artes y siempre me ha gustado mucho transmitir y enseñar lo que puedo. Creo que todos tenemos esa obligación de enseñar lo que sabes. Una vez leí una cosa que me impresionó mucho: si nos preguntaran quién fue la Medalla de Oro de tal o cual deporte puede que no nos acordemos, pero todo el mundo se acuerda de quién fue su mejor profesor en la época de la escuela. Las cosas realmente importantes están ahí.

¿Y Alcorman? ¿Es importante?

Alcorman me gusta porque es una visión de Alcorisa de alguien que no es de Alcorisa y que, en algunas ocasiones, puede, incluso, meter la pata. Yo lo hago con todo el respeto del mundo. Es un antihéroe. Ahora estoy trabajando y va a entrar un guionista pero quiere permanecer en la sombra porque éste sí que es del pueblo, así que va a haber cierto cambio estilístico. Va a ser bastante más familiar porque van a aparecer su mujer, sus hijos…Como todos, tiene varias vidas: tres, cuatro o cinco.

¿Y proyectos e ilusiones?

Nosotros hablamos mucho de horizontes. Cuando hablamos con Noemí Calvo, que ya he nombrado antes, siempre hablamos de arte, del mundo rural, de horizontes y de que el viento nunca sopla a favor del que no sabe hacia dónde va, que el camino más largo empieza con un paso. No importa lo lejos que esté tu objetivo, sino el camino. Por eso yo, a los chavales, los valoro según el esfuerzo que realizan.

¿Y el Instituto?

Hay un dato anecdótico, y es que yo soy el Jefe del Departamento de Plástica, compuesto por “yo y yo mismo” (risas). No, en serio, a mí me gusta trabajar en equipo. Cualquier idea que tengo tiendo a contársela a mucha gente. Cada uno te va a dar su punto de vista y la idea se va engrandecer. Cualquier trabajo en equipo siempre enriquece. Hay veces que se da el caso de posturas irreconciliables, de formas diferentes de entender la educación, pero en general los que estamos metidos en esto de la Educación sí que tenemos bastante flexibilidad. He visto muy pocos casos de gente con la que sea difícil trabajar. En Educación todos partimos de la base de que lo importante son los chavales y así, por más que tengamos muchos defectos, como cualquier colectivo, he notado siempre que la gente se toma muy en serio su trabajo, porque es un trabajo muy serio. Tenemos una influencia muy importante en lo que les decimos cada día a nuestros alumnos. Estamos formando gente que nos hace mucho más caso de lo que pensamos y eso es para tomárselo en serio, porque es una gran responsabilidad.